Reflexión personal[1].
A) ¿De qué
manera el uso de las TIC propicia la motivación hacia la expresión oral?
Para responder esta pregunta es
preciso referir primero algunas de las características propias de la lengua
oral que resultan pertinentes para el aula de L2. La bibliografía coincide en
resaltar el carácter interactivo de la
oralidad para la adquisición de L1 y L2 y para la comunicación exitosa.
Baralo afirma que la expresión oral, tanto en el proceso de la
adquisición de la L1 como de la L2, requiere el trabajo con otros: “implica la interacción y la
bidireccionalidad, en un contexto compartido, y en una situación en la que se
deben negociar los significados” (2000: 164). En consecuencia, resulta imposible alcanzar la
comprensión sin la interacción de los interlocutores. En el mismo sentido
Pinilla Gómez (2007: 91) se refiere al protagonismo de la interacción en el
nuevo paradigma del MCER.
En relación con esto, podemos
afirmar que las características de las TIC luego de la llegada de la web 2.0
favorecen plenamente la creación de entornos
didácticos interactivos para las aulas de L1 y L2, en condiciones ideales
para trabajar la expresión oral. El uso de las TIC propicia la motivación en
estudiantes que han crecido con estas tecnologías y pertenecen a las
generaciones llamadas “millennial” y “centennial”.
Baralo pone el énfasis en el
fortalecimiento de orientaciones pedagógicas en la enseñanza de L2 que
prioricen la expresión oral. De acuerdo con la autora, la oralidad se
diferencia de la escritura por “los recursos formales que utiliza: oraciones incompletas, poca
subordinación, párrafos cortos, predominio de la yuxtaposición y de la
coordinación, pocos conectores lógicos, estructura de tópico / comentario, más
que de sujeto / verbo / objeto; vocabulario generalizado, repeticiones, falsos
arranques, reformulaciones, usos de muletillas, entre otros”, además de “la necesidad de dar y de tomar el turno de
palabra con las estrategias adecuadas”, que son muy diferentes en cada cultura. Según la
autora, además, en la oralidad “no se trata de una simple transmisión de
información transparente” (Baralo 2000: 167), sino que se ponen en juego
sobreentendidos, implícitos, ironías, y múltiples transgresiones de las normas
implícitas de la comunicación, que la hacen a su vez más efectiva. En ese
sentido, la autora recomienda propuestas didácticas con intercambios
lingüísticos que integren la lengua oral y la escrita, combinando además
actividades de producción y de comprensión:
En la última década se han propuesto
diseños de cursos y de actividades que ayudan a desarrollar con más eficacia la
comunicación oral: las tareas y las actividades basadas en temas de interés,
conocidos por el alumno. Se trata de hablar sobre cuestiones de negocios, de
salud, de juegos, de informática, de deportes, de ecología o de cualquier otro
tema propuesto por los alumnos, según sus necesidades comunicativas, o por una
selección transcurricular de los contenidos. Las tareas son actividades
diseñadas para que el aprendiente use la lengua comunicativamente con algún
propósito concreto, o de forma reflexiva, para resolver algún problema,
conseguir alguna información y transmitirla, tomar decisiones según diferentes
argumentos (Baralo, 2000: 169).
Dado que las TIC están totalmente
incorporadas a nuestra vida cotidiana, su uso en las propuestas didácticas de
L1 y de L2 puede favorecer un uso de una lengua oral más auténtica, menos
artificial, y esto genera motivación. Núñez (2015: 4) propone actividades para
desarrollar la expresión oral desde esta perspectiva: diálogos, encuestas y
entrevistas, juegos de roles y simulaciones, exposiciones, debates,
conversaciones telefónicas, y juegos. La autora plantea que la motivación de
los estudiantes es crucial para fomentar la memoria y la atención, desarrollar
estrategias lingüísticas y metalingüísticas, generar confianza en sí mismo y
desinhibición y reducir la ansiedad y el temor. Núñez agrega, siguiendo a
Bergillos (2004), que la motivación permite lograr un aprendizaje más profundo
y duradero que haga un mejor uso del proceso innato de adquisición del lenguaje
y de los mecanismos de aprendizaje (Núñez, 2015: 7).
B) ¿Creés que el uso de las TIC
facilita la evaluación de la expresión oral? ¿Por qué?
Considero
que el uso de las TIC en el aula de ELSE permite evaluar la expresión oral en
mejores condiciones que las que se han logrado anteriormente por varios
motivos. En primer lugar, la posibilidad de generar un archivo de disponibilidad permanente con las producciones de los
estudiantes nos permite revisar las muestras con mayor detalle, más de una vez,
etc. El no contar con esta posibilidad de manera más accesible anteriormente,
hacía que se priorizara la evaluación de las competencias en la lengua escrita
por sobre la oralidad.
Por otra
parte, como señala gran parte de la bibliografía, los portafolios electrónicos
y el uso de las TIC en general permiten una evaluación del proceso de aprendizaje, que no se dedique exclusivamente a las
producciones finales, sino que atienda a los progresos cotidianos, el esfuerzo
y la dedicación que invierten los estudiantes para superarse (García Doval,
2005: 119). Los docentes pueden hacer un seguimiento periódico: “observar,
dirigir y evaluar el progreso de los estudiantes de forma diaria y sincrónica,
adaptándonos a sus necesidades y nuevos descubrimientos” (Navarro García
Suelto, 2014: 5).
En relación
con esto último, otra de las grandes coincidencias de los autores es la
ganancia en autonomía de los
estudiantes durante el proceso del aprendizaje mediante TIC, que a su vez tiene
resultados positivos en la evaluación de la expresión oral. El e-portafolio (y
las TIC en general) están centrados en el estudiante, sus intereses y
necesidades (Núñez, 5). Los estudiantes generan mecanismos regulares de autoevaluación, “donde la clave es el meta-aprendizaje” (García Doval, 2005:
119). Interesa registrar qué aprendo, cómo lo aprendo, qué me aporta la
interacción con otros –pares o docentes–, qué logré y qué puedo mejorar en
vistas de una evaluación de mi expresión oral.
De acuerdo con Navarro García Suelto
La tarea del
docente se irá transformando con el tiempo, haciendo de guía –orientador al
principio, fijando unas normas, un guion, una metodología de trabajo,
actividades– para poco a poco ir dejando autonomía al alumno de forma que
personalice su trabajo y se implique en él. De esta forma, el alumno es
consciente de su propio ritmo de trabajo, planteándose dudas y actualizando su
conocimiento día a día (2014: 6)
En plena sociedad del conocimiento, la pedagogía ha
girado en gran medida hacia la evaluación de destrezas, antes que la adquisición de contenidos. El portafolio
electrónico y las TIC en general son una herramienta ideal para ese objetivo,
en tanto permiten jerarquizar las estrategias comunicativas que los estudiantes
de todos los niveles de L2 ponen en juego en sus interacciones (Pinilla Gómez),
preferentemente las de la expresión oral.
Por último, de acuerdo con Núñez (5) la evaluación de
la expresión oral de ELSE mediante TIC modifica aspectos subjetivos, vinculares y motivacionales del aprendizaje
que tienen un fuerte impacto positivo en los resultados académicos: genera
ámbitos de conocimiento que incitan a los estudiantes a sentirse seguros para
tomar riesgos, a aprender de los errores, comprometerse con su propio proceso
de aprendizaje y autoevaluarse asiduamente, a la vez que reciben el apoyo
cotidiano de sus compañeros y de sus docentes.
C) ¿Qué problemas has tenido (o
creés que se pueden presentar) al implementar TIC para desarrollar y evaluar la
destreza oral en el aula de ELSE?
Considero
que las dificultades que puede implicar la implementación de TIC en el aula de
ELSE son varias y de muy diversa índole.
En primer
lugar, las TIC requieren equipamiento tecnológico en el grupo de trabajo y no
todos los establecimientos educativos cuentan con esto. De todas maneras, si al
menos el grupo cuenta con algunos celulares con acceso a internet que se puedan
compartir, puede ser suficiente para realizar algunas consignas. La
implementación de las TIC también exige al docente y los estudiantes un
conocimiento sobre el manejo de software específico, que implica destinar
tiempo y energías para ello. A su vez, como las TIC se actualizan
permanentemente y son muy versátiles, exigen actualizar nuestras destrezas con
asiduidad.
Por otra
parte es preciso desarticular un sentido común muy establecido entre los
estudiantes, que afirma que las TIC son exclusivamente un medio de juego y
entretenimiento que no proporciona ni requiere ningún aprendizaje (Navarro
García Suelto, 2014: 14). Por eso, como docentes de ELSE en entornos digitales,
la apuesta debe ir dirigida a generar conciencia sobre el volumen de
información que manejamos cotidianamente mediante las redes y las TIC en
general, y cómo podemos hacer un uso crítico y educacional de estos recursos.
De acuerdo con González Sagardoy, es imprescindible “trabajar conceptos como:
comunicación pública, derechos, diferencias entre ámbitos personales, privados
y públicos, identidad en la red. Y, sobre todo, transmitir la idea de que se
puede aprender en cualquier lugar y en cualquier momento.” (2010: 2)
Otro desafío
que plantean las TIC en el aula es que debemos garantizar que su uso sirva para
favorecer la interactividad y no por una
reificación de la tecnología en sí misma. García Doval (2005: 115) señala el
riesgo latente de reducir las tecnologías digitales a la lógica de lo escolar.
Respecto de los portafolios digitales, específicamente, plantea que “no pueden
quedarse en una versión digital de sus compañeros de lápiz y papel, tal y como
muchos autores sugieren. Deben ir más allá de una mera función recopilatoria y
asumir funciones de gestión del aprendizaje”.
Navarro
García Suelto (2014:7) y Baralo (2000: 169) coinciden en el esfuerzo extra de
tiempo y energía que implica romper con las prácticas escolares más
incorporadas introduciendo el uso de las TIC. Baralo afirma que las actividades
interactivas favorecen el uso de la lengua materna en el aula y que permiten
que los estudiantes con mayores dificultades se apoyen en el trabajo de otros,
generando falsas impresiones de avances. Ambas autoras sostienen que con una
buena planificación y monitoreo por parte del docente, y estableciendo
criterios claros y explícitos sobre la metodología de trabajo, los objetivos y
las competencias que serán evaluadas, estos problemas pueden sortearse
sencillamente. En síntesis, podemos afirmar que una de las dificultades
centrales de la implementación de las TIC en el aula de ELSE es que este
proceso exige a docentes y educandos problematizar nuestros roles; aceptar que
dada la conformación actual de la sociedad de la información, la educación no
puede consistir en impartir e incorporar contenidos, sino en facilitar la
construcción colectiva de procesos de aprendizaje cada vez más autónomos e
interdisciplinares.
Bibliografía
Baralo, Marta. (2000). “El
desarrollo de la expresión oral en el aula de E LE”, en Carabela, Madrid, SGEL:
5-36.
García Doval, Fátima María. “El p
-González Sagardoy, B. y Torres, L., 2010. Autonomía del aprendiente de ELE a
través
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digital. XIX Encuentro Práctico de profesores de
ELE. [en línea] Disponible en:
http://www.encuentro-practico.com/pdf10/autonomia.pdf .
[Fecha de acceso el 26 de julio de
2013.apel de los portafolios electrónicos en la enseñanza-aprendizaje de las
lenguas”. En: Glosas didácticas: revista electrónica internacional de didáctica
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Disponible en: http://www.encuentro-practico.com/pdf10/autonomia.pdf [Fecha de
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Navarro García Suelto, M.C.
(2014). “El e-portfolio como herramienta
educativa y de motivación en educación secundaria: ventajas y dificultades en
su aplicación. Un caso de estudio de investigación-acción” [en línea]. Edutec.
Revista Electrónica de Tecnología Educativa, 50:1135-9250. Disponible en:
<http://www.edutec.es/revista/index.php/edutec-e/article/view/211[14/3/2016]
Núñez, Virginia (2015). “Digital
portfolio: An Assessment Tool to Foster Motivation Towards Speaking a Foreign
Language”. Guilford County Schools Global Education Conference. Greensboro,
North Carolina, 25/4/ 2015, 1-14.
Pinilla Gómez, Raquel (2007). “La competencia estratégica del
estudiante de ELE en su producción oral algunas consideraciones para su
evaluación”. En: Las destrezas orales en
la enseñanza del español L2-LE: XVII Congreso Internacional de la
Asociación del Español como lengua extranjera (ASELE): Logroño 27-30 de
septiembre de 2006 / coordinado por Enrique Balmaseda Maestu, Vol. 1, 2007,
ISBN 978-84-96487-19-2, págs. 89-96
[1] Dado que al momento actual no he tenido
experiencias como docente de segunda lengua (sea esta el español u otras), las
respuestas que presento surgen del estudio de la bibliografía propuesta y de mi
experiencia como docente de Lengua y literatura en escuelas medias
preuniversitarias y de la provincia de Buenos Aires.
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